Argentina | La economía del país se encamina hacia las próximas elecciones con un crecimiento más débil de lo inicialmente previsto, una situación que podría influir en el ánimo social de los votantes. Aunque las proyecciones de mercado sugieren que Argentina podría encadenar tres años consecutivos de crecimiento hasta 2027, un logro no visto desde la presidencia de Néstor Kirchner, el balance general muestra una expansión limitada debido a una combinación de factores coyunturales y problemas estructurales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus estimaciones de crecimiento para Argentina. Para 2026, la proyección se redujo del 3,5% al 2,1%, y para 2027, se ajustó a un 3,5% anual, lo que representa un recorte de 0,5 puntos porcentuales respecto a su estimación anterior. Esta revisión, según Max Capital, refleja una actividad más débil de lo esperado hasta el tercer trimestre de 2026, en un contexto de menor demanda interna y condiciones financieras restrictivas, así como la transformación estructural de la economía argentina.

Entre los factores que frenan la reactivación económica se encuentran la debilidad del mercado interno y la caída del consumo, ya que los salarios reales y los ingresos familiares no repuntan al ritmo de la inflación. Las restricciones al crédito y la alta morosidad limitan el financiamiento para familias y empresas, dificultando la inversión privada. Además, el encarecimiento de costos e insumos, como el aumento de tarifas de servicios públicos y la presión impositiva, afectan la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas.
Existe un esquema de “dos velocidades” en la economía, donde sectores orientados a la exportación o al uso intensivo de capital, como la minería, la energía, el agro y la banca, muestran dinamismo. Sin embargo, la actividad general se ve opacada por la caída de la producción industrial y la construcción. Qualy Consultora destaca que el segmento energético, impulsado por Vaca Muerta y la industria petroquímica, actúa como amortiguador, mientras que las actividades dependientes del consumo masivo y la inversión privada enfrentan contracción.

La incertidumbre y los reajustes macroeconómicos, incluyendo el proceso de estabilización fiscal y la menor demanda interna, han llevado a recortar las proyecciones de crecimiento del PBI. El Gobierno no parece dispuesto a cambiar su estrategia económica, incluso frente a las demandas electorales. Se espera que la actividad económica mantenga condiciones similares en los próximos meses, con rubros que demandan mucha mano de obra, como industria, construcción y comercio, rezagados, lo que no anticipa una recuperación sensible para salarios y empleo.
La inflación sigue siendo alta, con tasas de interés elevadas que no logran un descenso rápido. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) interanual subió del 31,8% en septiembre de 2025 al 33,4% en septiembre de 2025. Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, advierte que los precios que más impactan en los hogares de menores ingresos están subiendo por encima del índice general, erosionando el poder de compra de los segmentos más vulnerables y afectando los niveles de pobreza e indigencia.

Aunque la estabilidad del tipo de cambio ha sido un logro, con una suba del 4% en el último año, las presiones cambiarias suelen incrementarse en períodos electorales, generando inestabilidad. En el plano fiscal, el Gobierno enfrenta restricciones para un ajuste mayor y para la expansión, debido a las metas comprometidas. El Presupuesto 2027 fija un objetivo de superávit primario del 1,3% del PBI y un superávit financiero del 0,2% del PBI. Un informe del Ieral de Fundación Mediterránea señala un “menor margen para recortar gastos” tras reducciones significativas en años anteriores, lo que plantea la necesidad de una reforma previsional y mejoras en la eficiencia recaudatoria.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) reveló una contracción interanual del 1,7% en agosto, la mayor caída del año, impulsada por retrocesos en la industria manufacturera (3,2%) y el comercio (3,5%). Santiago Casas, economista Jefe de EcoAnalytics, comentó que la economía se encamina a una recesión técnica entre el segundo y tercer trimestre, atribuyendo el problema a la debilidad de la demanda interna y una política monetaria que mantiene las tasas de interés activas en niveles muy elevados, paralizando el crédito. El Banco Central ajustó sus proyecciones de crecimiento para 2026 del 3% al 1,5% y para 2027 del 3% al 2,5% en su Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).

Fuente: Infobae
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