República Dominicana | El canciller Víctor “Ito” Bisonó anunció este lunes que República Dominicana no se involucrará directamente en las operaciones militares contra las pandillas en Haití. Sin embargo, el país continuará brindando respaldo diplomático, humanitario y logístico a la fuerza multinacional desplegada en la nación vecina.
La decisión se fundamenta en los principios de las misiones internacionales de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): consentimiento de las partes, imparcialidad y límites en el uso de la fuerza. Según Bisonó, la participación de tropas dominicanas podría generar cuestionamientos sobre la neutralidad de la intervención, dada la historia compartida entre ambos países.
El funcionario advirtió que una implicación militar directa también podría comprometer la legitimidad y credibilidad de la misión, además de exponer a Santo Domingo a una mayor participación en el conflicto y a una posible escalada regional.

El apoyo dominicano incluye el tránsito y despliegue de contingentes internacionales que ingresan a Haití a través de territorio dominicano, debido a las dificultades operativas de los puertos y aeropuertos haitianos. También abarca autorizaciones para vuelos humanitarios, evacuaciones médicas de personal civil y militar, envío de sangre y otros suministros, así como el transporte de equipos y cargas destinadas a la misión.
Bisonó se refirió al Grupo de Supresión de Pandillas (GSF), una fuerza multinacional autorizada por las autoridades haitianas y respaldada por la ONU. Esta misión integra componentes policiales, militares y civiles, con el objetivo de proteger infraestructuras críticas, combatir actividades ilícitas y contrabando, y facilitar la ayuda humanitaria en zonas afectadas por la violencia.

De acuerdo con la Presidencia dominicana, el GSF cuenta con efectivos de Bangladesh, Chad, Jamaica, Guatemala, Mongolia, Sri Lanka y El Salvador. Actualmente, la fuerza tiene 2,181 integrantes desplegados en Haití y se proyecta que alcance los 5,500 en los próximos tres meses.
La postura dominicana se da a conocer en un contexto de preocupación regional por la desaparición de cuatro salvadoreños vinculados a esta misión internacional. Los integrantes de la Fuerza de Tarea Libertad II desaparecieron el 18 de octubre tras una emboscada en Santo, en la comuna de Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe.
Los cuatro son aerotécnicos de las Fuerzas Armadas de El Salvador y, según el presidente Nayib Bukele, realizaban funciones de aviación, evacuación médica y asistencia, sin tareas de combate. El grupo regresaba a su campamento en un vehículo blindado después de realizar compras cuando hombres armados abrieron fuego contra la unidad, que posteriormente se incendió. Los técnicos lograron salir del vehículo y huyeron a pie, pero desde entonces se perdió la comunicación con ellos.

El Gobierno salvadoreño desplegó el 22 de octubre un contingente para reforzar las operaciones de búsqueda, y Bukele exigió a las bandas que los entreguen con vida. La situación aún no tiene una resolución confirmada. El GSF recibió restos humanos sin identificar que podrían corresponder a los desaparecidos, aunque el mandatario salvadoreño descartó el 24 de octubre que los restos entregados por una organización no gubernamental fueran de sus compatriotas. No ha habido identificación oficial ni confirmación pública del paradero de los cuatro aerotécnicos.
En respuesta a la tensión, el presidente dominicano Luis Abinader anunció el envío de dos batallones, equipos pesados y artillería a la frontera con Haití, donde ya había 11,000 efectivos. Esta medida busca prevenir posibles repercusiones de una intensificación de las operaciones contra las pandillas haitianas.

Fuente: Infobae
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