Filipinas | Estados Unidos y Japón han llegado a un acuerdo para establecer una planta en Japón dedicada al ensamblaje final y la inspección de misiles aire-aire de alcance medio, conocidos como AMRAAM. Estos proyectiles están destinados a los cazas F-35 utilizados por ambos países, como parte de una iniciativa bilateral para expandir la producción de armamento.
El entendimiento fue sellado en Cebú por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, y el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi. La firma se realizó al margen de la reunión anual de ministros de Defensa de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y sus socios. Koizumi indicó que este proyecto se enmarca en la iniciativa “Operation Supercharge”, cuyo objetivo es acelerar la fabricación conjunta de misiles.

Además, ambos gobiernos compartirán información para incrementar la producción de misiles SM-3, desarrollados conjuntamente para interceptar misiles balísticos.
Tras la reunión, Koizumi manifestó haber compartido con Hegseth la preocupación por el escenario de seguridad regional. Declaró que existe un “sentido de crisis” ante la situación regional, que se agrava, y acordaron fortalecer las capacidades de disuasión y respuesta de la alianza entre Japón y Estados Unidos con mayor velocidad e intensidad.
El ministro japonés añadió que ambos países respaldaron “un orden internacional libre y abierto basado en el Estado de derecho” y rechazaron “cualquier intento de cambiar unilateralmente el statu quo mediante la fuerza, la coerción u otros medios”.
Este acuerdo coincide con las reuniones de defensa de la ASEAN, previas a la cumbre de líderes del bloque en Manila del 15 al 17 de noviembre, donde se abordó la cooperación en seguridad. Hegseth propuso a los ministros de Defensa de la ASEAN un plan de cooperación militar entre Washington y el bloque, de cara al 50.º aniversario de sus relaciones en 2027, asegurando que la política estadounidense sería “fuerte, discreta y clara”.

La decisión de Washington y Tokio generó una respuesta del régimen de China. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, solicitó que la cooperación en seguridad no se dirija contra terceros países ni perjudique sus intereses. Guo sostuvo que “el desarrollo de las relaciones bilaterales entre naciones no debe socavar la paz y la estabilidad regionales”. El vocero chino cuestionó la política de defensa japonesa, afirmando que Tokio ha rebasado continuamente las restricciones del derecho internacional bajo el argumento de responder a amenazas, e instó a la comunidad internacional a “frenarlo con determinación”.
Durante las conversaciones en Cebú, Koizumi también expresó preocupación por la actividad naval china en el suroeste de Japón. Informó que tres destructores chinos y un buque de la guardia costera atravesaron el estrecho de Osumi, al sur de la isla de Kyushu, en dirección al océano Pacífico. El ministro japonés señaló que fue la primera vez que Japón detectó esa formación de embarcaciones, presentándolo como “un ejemplo que ilustra el desafiante entorno de seguridad en la región”. Japón ha reforzado sus capacidades militares en las islas del suroeste, cercanas a Taiwán y al mar de China Oriental, donde Tokio y Beijing mantienen una disputa por pequeñas islas bajo control japonés.

En el mar de China Meridional, Estados Unidos reiteró su apoyo a Filipinas, su aliado con tratado de defensa más antiguo en Asia. Washington advirtió que defenderá a las fuerzas, barcos y aeronaves filipinas ante un ataque armado, incluso en esas aguas, donde China, Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán mantienen reclamaciones territoriales.
Fuente: Infobae
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