Perú | El exministro de Economía, Waldo Mendoza, ha propuesto una respuesta fiscal temporal que incluye bonos e inversión en infraestructura para mitigar los impactos del fenómeno El Niño, el incremento de los combustibles y las tasas de interés internacionales. Mendoza enfatizó la necesidad de que el Estado evite una paralización de la actividad económica ante estos desafíos.
Según Mendoza, las transferencias directas deberían focalizarse en los hogares que sufran pérdidas de bienes, empleo o ingresos debido a las lluvias en el norte y la sequía en el sur del país. Mencionó a los pescadores como uno de los sectores más vulnerables, ya que su actividad podría suspenderse por las condiciones climáticas. El economista aclaró en una entrevista para RPP Tv que el bono no reemplaza el trabajo y sugirió una ayuda acotada, con una duración inicial de tres o cuatro meses, sujeta a la evolución del fenómeno y los daños.

El exministro planteó la posibilidad de que el Gobierno eleve el déficit fiscal hasta un 2.4% del Producto Interno Bruto (PIB) para financiar los gastos de la emergencia. Explicó que esta expansión debería ser excepcional y revertirse gradualmente entre 2028 y 2029, buscando alcanzar un déficit del 1% al final del mandato. Argumentó que la deuda pública peruana, cercana al 30% del PIB, está por debajo de referencias internacionales, lo que permitiría buscar financiamiento externo a tasas cercanas al 6%.
Los fondos obtenidos, según Mendoza, deberían destinarse a gastos que no generen obligaciones permanentes para el Estado, como bonos, subsidios focalizados, reparaciones de vías y obras de reconstrucción. Descartó aumentos salariales durante la emergencia, ya que estos costos persistirían. La infraestructura, especialmente la reparación de carreteras y caminos, es vista como un instrumento clave para contener la desaceleración y reactivar la actividad económica en las zonas afectadas. El impacto inicial de El Niño podría afectar la construcción, pero la reconstrucción posterior podría impulsar el sector.

En cuanto a la suspensión perfecta de labores, Mendoza la consideró una medida extrema y sugirió alternativas previas como vacaciones o modalidades remotas. Propuso que el Ministerio de Trabajo supervise las solicitudes empresariales para asegurar que respondan a daños reales. También sugirió postergar el segundo tramo del aumento del salario mínimo, advirtiendo que un nuevo incremento podría complicar a pequeñas empresas con baja productividad.
El economista señaló que la economía peruana presenta un desempeño desigual, con sectores como construcción, comercio y servicios creciendo entre 6% y 7%, mientras que pesca, agricultura y manufacturas primarias registran caídas. El fenómeno climático podría acentuar esta diferencia. A pesar de los riesgos, Mendoza estimó un crecimiento económico cercano al 3% para 2026 y 2027, y proyectó un crecimiento de entre 4% y 5% para 2028 y 2029, impulsado por proyectos mineros y obras de irrigación.

Mendoza previó que la inflación, actualmente en 4.55%, podría cerrar 2026 cerca del 4.7%, superando el rango objetivo del Banco Central. Advirtió que El Niño presionará los precios de alimentos y bienes básicos, afectando a los hogares de menores ingresos y dificultando la reducción de la pobreza. Las tasas internacionales, cercanas al 5.5%, también añaden presión, afectando la disponibilidad de dólares y las tasas de créditos hipotecarios y empresariales. El exministro consideró que el Estado podría respaldar créditos bancarios si la emergencia se agrava, como se hizo en 2020 y 2021.




Fuente: Infobae
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