Argentina | El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha identificado tres frentes de riesgo externo que podrían impactar la recuperación económica del país, a pesar de anticipar un aumento significativo de la actividad en el cuarto trimestre. Estas advertencias se detallan en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) del organismo.
Según el BCRA, las vulnerabilidades externas que podrían afectar negativamente a Argentina incluyen la prolongación del shock energético, un deterioro abrupto de las condiciones financieras internacionales y un menor crecimiento de la economía mundial. El informe anterior ya había señalado el conflicto en Medio Oriente y sus efectos en los precios de la energía, lo que genera presiones inflacionarias globales.
Aunque el shock de precios energéticos ha resultado en un mayor saldo exportable de crudo para Argentina, impactando positivamente en las reservas, también ha provocado tensiones inflacionarias a nivel mundial, afectando commodities, costos de producción y logística. La combinación de estas tensiones inflacionarias y las presiones fiscales en economías desarrolladas ha llevado a un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales y a un aumento de las tasas de interés por parte de bancos centrales como la Reserva Federal de Estados Unidos.

El BCRA observa que las mayores subidas de rendimientos en economías con altos niveles de endeudamiento, como Reino Unido, Francia, Japón, Italia y EE.UU., sugieren una mayor atención de los inversores al riesgo fiscal. Para Argentina, estos movimientos elevarían el costo absoluto del financiamiento en dólares. Este factor, junto con la incertidumbre política y el futuro del gobierno de cara a las elecciones de 2027, ha contribuido al aumento del riesgo país argentino en los últimos meses, que se ubicó en 787 puntos al cierre de la nota, tras haber caído a cerca de 400 puntos en julio.
La principal advertencia del BCRA es que el endurecimiento de las condiciones financieras, las presiones inflacionarias, las políticas económicas más restrictivas y los precios de la energía elevados por más tiempo, representan riesgos más difíciles de contrarrestar que en episodios anteriores. Esto se debe a que, con presiones inflacionarias y déficits abultados en países desarrollados, hay menos margen para políticas monetarias o fiscales expansivas. Además, el organismo señala que las reservas de energía en Europa han disminuido debido a la continuidad de los conflictos en Medio Oriente y entre Rusia y Ucrania, en vísperas de los meses de bajas temperaturas.

No obstante, el BCRA proyecta una recuperación del Producto Interno Bruto (PIB) en el cuarto trimestre, tras la caída del tercer trimestre. Esta expansión estaría impulsada por la normalización de la actividad agropecuaria y la disipación de factores transitorios en la economía, como las lluvias, el Mundial y el aumento del precio del gas que afectó el suministro a empresas. Se espera que la expansión del agro, la minería, la producción de hidrocarburos y las ramas industriales con capacidad exportadora se propague al resto de los sectores económicos. A pesar de las proyecciones de crecimiento para 2027 y años posteriores, el documento reitera los riesgos a corto plazo, como el agravamiento de conflictos geopolíticos, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales o un menor crecimiento de la demanda externa, que podrían afectar la inversión y el desempeño de algunos sectores transables.

Fuente: La Nación Argentina
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