Mundo | Un dossier elaborado por el analista Emilio Morales, vicepresidente de Cuba Siglo 21 y presidente del Havana Consulting Group, concluyó que GAESA, el conglomerado militar que controla la economía cubana, utiliza empresas privadas como fachada para acceder al mercado de combustible de Estados Unidos. Esta situación se da mientras Washington intensifica su estrategia para restringir el abastecimiento energético del régimen.
La investigación, titulada “El control del combustible: nuevo instrumento de presión sobre el Estado mafioso cubano”, analiza el entramado financiero, empresarial y logístico de las importaciones de combustible desde Estados Unidos. El documento cuestiona que estas operaciones sean un negocio genuinamente independiente del sector privado cubano.
Este escenario surge tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, lo que privó a La Habana de su principal proveedor de petróleo subsidiado. Según estimaciones del dossier, GAESA revendía entre el 40% y el 50% del crudo venezolano recibido en mercados asiáticos, generando aproximadamente 30.000 millones de dólares entre 2010 y 2025.

Ante la crisis energética, la administración estadounidense habilitó la exportación de combustible a entidades privadas cubanas elegibles y consumidores individuales bajo la excepción "Support for the Cuban People". El objetivo era abastecer actividades independientes sin beneficiar a entidades militares y estatales sancionadas.
Sin embargo, el dossier identifica una contradicción: aunque las MIPYMES figuran como importadoras o comercializadoras, las gasolineras pertenecen a CIMEX, los pagos se realizan con tarjetas Clásica de FINCIMEX y los ingresos se depositan en el Banco Financiero Internacional (BFI). Todas estas entidades están vinculadas al conglomerado militar. En este esquema, GAESA mantiene el control de los activos estratégicos y del circuito financiero de los dólares.
Además, el dossier señala una barrera de entrada para pequeños empresarios independientes, ya que operar con diez isotanques de combustible puede requerir una inversión inicial de entre 500.000 y 1.400.000 dólares, sin acceso a financiamiento y con pagos al contado.

Entre enero y agosto de este año, las exportaciones estadounidenses de combustible y derivados a Cuba alcanzaron aproximadamente 232 millones de dólares, con un récord mensual de 74.900.000 dólares en agosto. Morales considera que estas cifras son difíciles de explicar mediante operaciones de pequeñas empresas sin respaldo de estructuras financieras y logísticas de mayor escala.
Paralelamente, la administración Trump intensificó las sanciones contra empresas estatales cubanas vinculadas al comercio de combustible, como CUPET, ENETEC y COREYDAN. Las autoridades estadounidenses también interceptaron 90 envíos destinados a ENETEC, con aproximadamente 600.000 galones de combustible valorados en 2.800.000 dólares.
Estas operaciones indican que Washington no solo controla el suministro energético, sino que también busca identificar las redes empresariales utilizadas para evadir sanciones y rastrear el destino final de los cargamentos. El dossier advierte sobre el riesgo de que el combustible autorizado para el sector privado termine abasteciendo instituciones militares y organismos de seguridad del régimen, citando investigaciones periodísticas que identificaron suministros a vehículos vinculados con estructuras represivas.

La investigación concluye que el cambio más significativo no es solo la sustitución del petróleo venezolano por combustible estadounidense, sino la transformación de las relaciones de dependencia energética. Anteriormente, GAESA obtenía ingresos extraordinarios del suministro venezolano en mercados internacionales. Ahora, opera en un mercado donde Estados Unidos puede supervisar exportaciones, identificar intermediarios y sancionar operaciones irregulares.
Washington enfrenta el desafío de impedir que el combustible fortalezca el aparato represivo sin provocar un colapso mayor de los servicios esenciales para la población cubana. Por ello, según el dossier, las autoridades estadounidenses han mostrado flexibilidad al aceptar como independientes a MIPYMES “privadas” que, según Morales, “operan en contubernio con GAESA”. Este nuevo escenario podría ayudar a identificar las MIPYMES utilizadas como testaferros del conglomerado militar y a exponer los mecanismos de GAESA para preservar sus fuentes de financiamiento. La pérdida de autonomía en el control de divisas y recursos energéticos representa una amenaza para la supervivencia del régimen.


Fuente: Infobae
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