Estados Unidos | Este 3 de noviembre, los ciudadanos estadounidenses acuden a las urnas para las elecciones de medio término, un proceso que renovará el Congreso y definirá el margen de gobernabilidad del presidente Donald Trump durante los dos años restantes de su mandato.
El sistema electoral estadounidense se caracteriza por su descentralización, donde cada estado organiza las elecciones y establece la mayoría de las reglas, incluyendo los requisitos de inscripción, los documentos necesarios y los horarios de votación. Para participar, los electores deben ser ciudadanos estadounidenses, tener al menos 18 años y cumplir con las condiciones de residencia estatales. Además, es obligatorio estar registrado, excepto en Dakota del Norte, con plazos de inscripción que varían significativamente entre estados; algunos permiten el registro el mismo día de la elección, mientras que otros cierran semanas antes.

Los votantes tienen diversas opciones para emitir su sufragio, como el voto por correo o la votación presencial, que en algunos estados incluye un período de votación anticipada. Los documentos requeridos para votar en persona también dependen de cada estado.
En estas elecciones se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, cuyos miembros cumplen mandatos de dos años, y 35 senadores, de un total de 100, con mandatos de seis años. La Cámara de Representantes se elige por distritos, mientras que los senadores son elegidos por todo el estado. Además, 36 estados elegirán gobernador.
Actualmente, el Senado cuenta con 53 republicanos y 47 demócratas (incluyendo dos independientes). Para obtener la mayoría en la Cámara de Representantes se necesitan 218 de 435 bancas, y en el Senado, 51 escaños, aunque los republicanos podrían alcanzar la mayoría con 50 debido a la capacidad de desempate del vicepresidente.

Los primeros resultados se esperan la noche de este martes, a medida que cierren los centros de votación. Sin embargo, la definición del control de una o ambas cámaras podría demorar días si las contiendas son ajustadas. El escrutinio está a cargo de las autoridades electorales locales, y las boletas enviadas por correo hasta el 3 de noviembre pueden ser válidas si se reciben días después, como en California y Nueva York, donde se aceptan hasta el 10 de noviembre. La Corte Suprema respaldó esta distinción el 29 de junio, permitiendo que las boletas se reciban después del día de la elección si se enviaron a tiempo.
Los resultados iniciales son preliminares, y la certificación oficial puede tardar semanas. Una ventaja inicial puede cambiar a medida que se cuentan votos de diferentes zonas o modalidades, lo cual no indica irregularidad.

El control del Congreso es crucial para Trump. Si los republicanos dominan ambas cámaras, el presidente tendrá mayor facilidad para aprobar leyes y obtener fondos para su agenda. Sin embargo, el filibusterismo en el Senado puede requerir 60 votos para superar bloqueos. Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, podrán bloquear proyectos y utilizar las comisiones para investigar a la administración. Si obtienen el Senado, podrán frenar la confirmación de candidatos presidenciales a cargos gubernamentales y judiciales.
Una derrota republicana no anula las facultades ejecutivas de Trump, quien podría vetar leyes aprobadas por un Congreso opositor. Para superar un veto presidencial, se requiere el respaldo de dos tercios de los legisladores en cada cámara. Aunque la Cámara de Representantes puede aprobar una acusación de juicio político por mayoría simple, la destitución del presidente requiere una condena con el respaldo de dos tercios de los senadores presentes. La Cámara ya acusó a Trump dos veces en su primer mandato, siendo absuelto en ambas ocasiones por el Senado.

El resultado de estas elecciones también tendrá implicaciones en la política exterior, afectando las relaciones con Ucrania, Israel, aliados europeos y países que negocian con Washington, ya que el Congreso aprueba fondos para defensa y asistencia exterior.
Además, el resultado influirá en la disputa por la sucesión presidencial de 2028, dado que Trump no puede ser reelegido. Si los republicanos mantienen el Congreso, Trump tendrá mayor influencia en la candidatura de su sucesor. Si pierden, los aspirantes a la presidencia podrían tener más argumentos para distanciarse de él, aunque necesitarán el apoyo de sus votantes.





Fuente: Infobae
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