México | El huracán Rachel ha cambiado su trayectoria previamente establecida, que lo alejaba de las costas mexicanas, y ahora se dirige nuevamente hacia el país, específicamente hacia Baja California Sur. Este cambio ha sido registrado por un rastreador de huracanes en tiempo real de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
La última actualización de la NOAA indica que el sistema dejará de moverse continuamente hacia el oeste y, en su lugar, realizará una curva gradual hacia el norte y noreste. Aunque esta nueva proyección acerca el huracán a Baja California Sur, el mapa no confirma que Rachel tocará tierra, ya que la ruta se encuentra dentro de un área de pronóstico con incertidumbre.
Inicialmente, el huracán Rachel se desplazó hacia el oeste-noroeste sobre el océano Pacífico, aumentando su distancia con respecto a las costas mexicanas. Sin embargo, los nuevos pronósticos muestran que la ruta dejará de avanzar hacia mar abierto, comenzará a desplazarse hacia el norte y luego describirá una curvatura hacia el noreste, en dirección general a la península de Baja California. Este giro es significativo, ya que los pronósticos anteriores mantenían al ciclón en una trayectoria de alejamiento.

Actualmente, la imagen del rastreador no permite asegurar un impacto directo de Rachel en México. La trayectoria central se aproxima a la península, pero se mantiene sobre aguas del Pacífico dentro del periodo mostrado. El área sombreada en el mapa representa el cono de incertidumbre, que indica el rango probable por donde podría desplazarse el centro del sistema, y no el tamaño total del ciclón. Es importante destacar que el centro del huracán puede moverse por cualquier punto dentro de este cono, y la proyección puede variar con cada actualización.
Una variación en las condiciones atmosféricas podría mover el recorrido del huracán hacia el este, acercándolo más a Baja California Sur, o hacia el oeste, manteniéndolo en mar abierto. Incluso si no toca tierra, un acercamiento podría generar un incremento del oleaje en las costas, corrientes de retorno peligrosas, rachas de viento en zonas expuestas, entrada de humedad, aumento de nubosidad y lluvias en el sur o la costa occidental de Baja California Sur, además de restricciones para embarcaciones menores y actividades marítimas. La intensidad y el alcance de estos efectos dependerán de la distancia final del centro del ciclón, su fuerza y el tamaño de su circulación.

La población de Baja California Sur, incluyendo residentes, turistas, pescadores y prestadores de servicios marítimos, debe mantenerse atenta a los avisos oficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la NOAA y las autoridades estatales de Protección Civil. En caso de que se confirme un mayor acercamiento, las primeras medidas podrían enfocarse en playas, puertos y la navegación, y posteriormente se evaluaría el riesgo de lluvias, viento o inundaciones en municipios específicos. La próxima actualización será crucial para determinar la evolución de la trayectoria de Rachel.

Fuente: Infobae
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