Italia | El 8 de octubre de 2001, un accidente aéreo en el aeropuerto de Linate, Milán, resultó en la muerte de 118 personas, convirtiéndose en la peor tragedia de la aviación civil italiana. El siniestro ocurrió cuando un avión McDonnell Douglas MD-87 de Scandinavian Airlines System (vuelo SK 686) colisionó con un pequeño Cessna 525-A Citation en la pista de despegue, en medio de una densa niebla que reducía la visibilidad a menos de 200 metros.
El MD-87, con 104 pasajeros y seis tripulantes a bordo, se preparaba para despegar hacia Copenhague, mientras que el Cessna, con dos pilotos alemanes y dos turistas italianos, se dirigía a París-Le Bourget. La colisión se produjo 53 segundos después de que el MD-87 recibiera autorización para despegar, cuando el Cessna se interpuso en su trayectoria.

La investigación de la Agenzia Nazionale per la Sicurezza del Volo (ANSV) determinó que la causa inmediata fue la incursión del Cessna en la pista activa. Los pilotos del Cessna, que volaban por primera vez en Linate y habían solicitado instrucciones precisas debido a la niebla, tomaron la calle de rodaje R6 en lugar de la R5 indicada por el controlador. La R6 conducía directamente a la pista activa, mientras que la R5 rodeaba la pista principal.
El accidente fue atribuido a una combinación de errores humanos y una serie de deficiencias sistémicas en el aeropuerto. Entre estas fallas se encontraban una señalización deficiente en las calles de rodaje R5 y R6, que podían generar confusión y cuyos carteles no cumplían con las regulaciones. Además, la señalización de R6 estaba orientada en sentido contrario al que llevaba el Cessna, lo que dificultó que los pilotos se percataran de su error.

Otro factor crítico fue la falta de un radar de superficie operativo en Linate, que había sido retirado en noviembre de 1999 y aún no había sido reemplazado. Esto impedía a los controladores seguir los movimientos de los aviones en tierra. Las alarmas automáticas para advertir sobre incursiones en pista también estaban desactivadas para evitar falsas alarmas. La ANSV concluyó que el aeropuerto carecía de un sistema de gestión de seguridad adecuado, presentaba deficiencias en la infraestructura y la documentación, no cumplía plenamente con los estándares internacionales y carecía de programas de entrenamiento recurrentes para el personal de control.
Tras el impacto inicial, el MD-87 perdió un motor y el tren principal derecho, pero logró elevarse entre 10 y 11 metros a casi 300 kilómetros por hora antes de que el motor restante sufriera daños. El comandante intentó mantener el control y frenar, pero el avión se estrelló contra un edificio de manejo de equipaje al final de la pista, incendiándose. Los 110 ocupantes del MD-87, las cuatro personas del Cessna y varios trabajadores en tierra fallecieron.

La investigación penal llevó a juicio a varios funcionarios y responsables del aeropuerto y del control aéreo. En abril de 2004, un tribunal de Milán dictó las primeras condenas, que incluyeron a Vincenzo Fusco (director de Linate), Paolo Zacchetti (controlador de tráfico aéreo), Francesco Federico (responsable del área aeroportuaria de Milán) y Sandro Gualano (responsable de ENAV). En 2006, la Corte de Apelaciones modificó las sentencias, absolviendo a Fusco y Federico, y reduciendo la condena de Zacchetti. Finalmente, en febrero de 2008, la Corte de Casación italiana confirmó cinco condenas y dos absoluciones, con Sandro Gualano condenado a seis años y seis meses, Fabio Marzocca a cuatro años y cuatro meses, Paolo Zacchetti a tres años, y Antonio Cavanna y Lorenzo Grecchi a tres años cada uno.

El desastre de Linate impulsó cambios significativos en los procedimientos aeroportuarios. Las calles de rodaje involucradas fueron renombradas, se eliminaron referencias confusas como el punto S4, se reforzó la señalización y se implementaron nuevas medidas para prevenir incursiones en pista. También se instaló un sistema de radar de superficie. El accidente subrayó la necesidad de que los sistemas de seguridad aeroportuaria estén diseñados para detectar y corregir errores humanos antes de que escalen a catástrofes.
Fuente: Infobae
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