California | Herbert Mullin, un asesino serial que cobró la vida de trece personas entre octubre de 1972 y febrero de 1973, falleció el 18 de agosto de 2022 a los 75 años en un centro de atención médica para presos en Stockton. Mullin había sido condenado a cadena perpetua por sus crímenes, y sus solicitudes de libertad condicional fueron denegadas en varias ocasiones.
Los asesinatos de Mullin se extendieron por un período de cuatro meses y fueron motivados por una serie de delirios. Él creía que los sacrificios humanos eran necesarios para prevenir un terremoto catastrófico en California. Según sus declaraciones, interpretaba mensajes telepáticos y escuchaba voces que lo impulsaban a cometer los crímenes, convencido de que la disminución de la participación estadounidense en la guerra de Vietnam había reducido el número de muertes necesarias para evitar la catástrofe natural.

Su primera víctima fue Lawrence White, de 55 años, a quien golpeó con un bate de béisbol el 13 de octubre de 1972. Mullin afirmó que White se parecía al profeta Jonás y que le había pedido telepáticamente que lo matara para salvar a otros. Once días después, el 24 de octubre de 1972, Mullin apuñaló a Mary Margaret Guilfoyle, una estudiante de 24 años, y abandonó su cuerpo. Creía que Guilfoyle representaba la contaminación que amenazaba el equilibrio natural.
El 2 de noviembre, Mullin asesinó al sacerdote católico Henri Tomei, de 64 años, en la iglesia de Santa María en Los Gatos, después de una confesión. Interpretó que el religioso se ofrecía como sacrificio. A principios de 1973, la violencia escaló. El 25 de enero de 1973, Mullin mató a Jim Gianera, a su esposa Joan, a Kathy Francis y a sus dos hijos pequeños, Daemon y David Hughes, en su domicilio. Sus explicaciones para estos crímenes variaron entre voces, la necesidad de sacrificios y resentimientos personales.

El 6 de febrero de 1973, Mullin disparó y mató a cuatro adolescentes —David Oliker, Robert Spector, Brian Scott Card y Mark Dreibelbis— que acampaban en el parque estatal Henry Cowell Redwoods. El último asesinato ocurrió el 13 de febrero de 1973, cuando disparó a Fred Abbie Pérez, de 72 años, mientras trabajaba en su jardín en Pacific Grove. Un vecino presenció este crimen y alertó a las autoridades, lo que llevó a la detención de Mullin ese mismo día.
Durante el juicio, la defensa argumentó que Mullin padecía una enfermedad mental grave que afectaba su capacidad de comprender sus actos. Sin embargo, la fiscalía presentó evidencia de planificación y conciencia en sus crímenes. El jurado lo declaró culpable de dos asesinatos en primer grado y ocho en segundo grado, resultando en la sentencia de cadena perpetua. Fue juzgado por diez de los trece asesinatos que confesó.



Fuente: Infobae
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