Arabia Saudita | La escalada del conflicto entre Arabia Saudita y la milicia hutí de Yemen, respaldada por Irán, está poniendo en riesgo las prioridades nacionales del reino, incluyendo su economía y su imagen de estabilidad. Los recientes ataques han generado incertidumbre en el sector turístico y entre posibles inversores.
El martes 13 de octubre de 2026, los hutíes atacaron la sede de Aramco, la petrolera estatal saudita, en Dhahran. Al día siguiente, prometieron continuar con los ataques contra aeropuertos e instalaciones petroleras. El jueves, un misil de crucero fue interceptado sobre la región de Medina, lo que plantea interrogantes sobre el papel de Arabia Saudita como custodio de los lugares sagrados del islam, como La Meca y Medina.
Los ataques del fin de semana pasado causaron más de una docena de muertes y más de 300 heridos en el aeropuerto internacional Rey Jalid de Riad. Como consecuencia, varias aerolíneas suspendieron sus vuelos a la capital saudita y se esperaba que el aeropuerto permaneciera cerrado al menos hasta el 17 de octubre. La Iniciativa de Inversión Futura de Arabia Saudita, una cumbre económica, planea ofrecer participación remota en lugar de recibir asistentes presenciales.

Timothy E. Kaldas, subdirector del Instituto Tahrir para la Política de Oriente Medio, señaló que las hostilidades entre los hutíes y el gobierno saudí cuestionan la imagen de estabilidad y seguridad de Riad, especialmente en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Kaldas añadió que estos ataques amenazan los esfuerzos de Arabia Saudita por diversificar su economía, ya que estas ambiciones dependen de que el reino sea percibido como un destino seguro para los turistas.
Desde febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, Teherán y los hutíes han estado atacando a Arabia Saudita, un aliado cercano de Estados Unidos. Arabia Saudita, por su parte, apoya al gobierno yemení en su lucha contra los hutíes mediante ataques aéreos en las zonas controladas por esta milicia.

Simon Wolfgang Fuchs, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó que Arabia Saudita está implementando una política nacionalista de "Arabia Saudita primero" para posicionarse como potencia aeronáutica, centro de inteligencia artificial y destino turístico principal, en el marco de su plan de reforma económica y social Visión 2030. Fuchs considera que los ataques hutíes representan un duro golpe para estas ambiciones y para los recursos financieros destinados a ellas.
Pauline Raabe, analista sénior del centro de estudios Middle East Minds, indicó que Arabia Saudita necesita urgentemente una solución que proteja a su población y limite los daños económicos y de reputación. Aunque el conflicto con los hutíes no es nuevo, habiendo Arabia Saudita apoyado al gobierno yemení entre 2015 y 2022, Raabe observa que se ha recrudecido con intensidad debido a la situación general en el Golfo. La analista considera que la pérdida de autoridad de Arabia Saudita es una amenaza inminente, describiéndola como un actor beligerante en una región conflictiva.

Fuchs destacó que Riad sigue siendo un actor clave debido a sus inversiones, su posición como el mayor exportador de petróleo y su rol como custodio de los lugares sagrados del islam. En agosto, Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca. Turquía y Pakistán han ofrecido apoyo de inteligencia y defensa, pero han descartado el despliegue de tropas terrestres en Yemen. Francia y el Reino Unido también han ofrecido apoyo de defensa limitado, mientras que Egipto ha expresado su apoyo verbal.
Kaldas comentó que Riad prioriza el valor simbólico de estos países para proyectar una imagen de fuertes lazos regionales. Sin embargo, gran parte de la atención se ha centrado en la falta de apoyo de defensa directo de Estados Unidos. Aunque Estados Unidos ha manifestado su disposición a apoyar a Riad con intercambio de inteligencia y asistencia para la identificación de objetivos contra los hutíes, Washington se ha abstenido de desplegar fuerzas en ataques directos, priorizando evitar la apertura de un nuevo frente en el conflicto regional contra Irán.
Fuente: DW Español
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